Día Internacional de la Mujer: memoria, lucha y cifras que aún revelan desigualdad
Por: Andrea Hernández
Ver una mujer que estudia, una mujer que trabaja, una mujer que dirige una empresa, que es dueña de su propio negocio, que viste con lo que la haga sentir cómoda, que que puede expresar libremente su fe y que elige que religión practicar es una escena común en nuestros días, pero no siempre ha sido así la historia.
Durante siglos, las mujeres enfrentaron restricciones legales, sociales y culturales que limitaron su acceso a la educación, al trabajo remunerado y a la participación política. En muchos países el derecho al voto femenino fue reconocido apenas en el siglo XX; en México, por ejemplo, las mujeres obtuvieron el derecho a votar y ser electas en elecciones federales en 1953.
El Día Internacional de la Mujer es una conmemoración que nos invita no solo a reconocer, sino a reflexionar. Cada 8 de marzo recordamos una historia de lucha, dignidad y transformación social.
A inicios del siglo XX, las mujeres trabajadoras comenzaron a exigir mejores condiciones laborales, igualdad salarial y derechos políticos. En 1908, obreras textiles en Nueva York protagonizaron una protesta histórica que marcó un precedente en la defensa de sus derechos. Posteriormente, en 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, se propuso establecer un día para reconocer esta lucha. En 1975, la ONU oficializó el 8 de marzo como una fecha de conmemoración mundial.
A pesar de los avances alcanzados, las cifras actuales muestran que la desigualdad y la violencia continúan siendo una realidad para millones de mujeres. De acuerdo con organismos internacionales, 736 millones de mujeres en el mundo —aproximadamente una de cada tres— han sufrido violencia física o sexual al menos una vez en su vida.
En la región de las Américas, la situación también es alarmante: casi 123 millones de mujeres y niñas mayores de 15 años han experimentado violencia física o sexual, lo que equivale también a cerca de una de cada tres mujeres.

La forma más extrema de esta violencia se refleja en los feminicidios. Datos de Naciones Unidas estiman que alrededor de 50 mil mujeres y niñas fueron asesinadas en 2024 por sus parejas o familiares, lo que significa 137 víctimas cada día, o una cada diez minutos en el mundo.
Hablar del Día de la Mujer es hablar de quienes han transformado la historia desde distintos ámbitos: la ciencia, la educación, la política, el arte y el hogar. Como afirmó Malala Yousafzai:
“No podemos tener éxito cuando la mitad de nosotros está siendo frenada.”
En México, la problemática también se refleja en cifras preocupantes. Organismos internacionales señalan que 7 de cada 10 mujeres han experimentado al menos una situación de violencia a lo largo de su vida, mientras que en promedio 10 mujeres son asesinadas cada día en el país.

A lo largo del tiempo, las mujeres han demostrado que su voz es fuerza y su presencia, cambio. La científica Marie Curie expresó:
“La vida no es fácil para ninguno de nosotros. Pero… ¡qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo.”
Las mujeres representan resiliencia, sensibilidad, liderazgo y determinación. Han sido educadoras de generaciones, constructoras de paz y promotoras de justicia. Su historia es también la historia de la humanidad.
A pesar de los avances, organismos internacionales advierten que aún persisten brechas importantes en ingresos, participación política, acceso a oportunidades laborales y reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados, que continúa recayendo mayoritariamente en las mujeres.

Conmemorar este día no es un acto de división, sino de conciencia. Es reconocer que aún existen desafíos, pero también celebrar los avances logrados gracias al esfuerzo colectivo.
Porque la historia no se entiende sin las mujeres.
Y el progreso de una sociedad se mide también por el respeto, la dignidad y las oportunidades que se ofrecen por igual a las personas.









