Candidatura a gobernador, ¿premio a la holgazanería?

Morelia, Michoacán.- Cuando escuchas la palabra “improductivo”, ¿qué te viene a la mente? Tal vez puedes pensar en un suelo improductivo, una charla improductiva, o un trabajador improductivo. Lo que sí es que difícilmente puedes pensar que “improductivo” tiene una relación estrecha con “recompensa”. Por ejemplo: si tengo un empleado improductivo, no lo voy a recompensar con un ascenso… ¿verdad?

Imagina que tienes un trabajador, al servicio del pueblo, y como el pueblo tiene que trabajar y atender a sus respectivas familias, necesita quién legisle y vele por sus intereses políticos. Entonces este trabajador tiene el poder que el pueblo le otorga para que los represente de manera efectiva. Hay que admitir que es una tarea ardua, que requiere constancia y una capacidad de conjuntar distintos intereses, inquietudes, quejas, propuestas y poder articularlas en una idea más o menos homogénea.

Hasta aquí todo bien, pero después, te enteras que tu empleado no fue a trabajar en más de una ocasión. Para ser preciso, no estuvo presente en 97 ocasiones en las que se tomaron decisiones. Lo normal es que te enfurezcas, pues cabe resaltar que tu empleado gana un aproximado de 105 mil pesos al mes, cuando la mayoría de los mexicanos ganan en promedio unos 6 mil 400 pesos al mes; es decir, tu empleado gana 15 veces más que tú.

Entonces, te enojas y vas a confrontarlo. Cuando le reclamas sus fallas te dice que no siempre falta, que a veces sí va… aunque no hace nada porque es cansado estar sentado representando a su pueblo. Así que te enteras que no va al trabajo, y cuando va no presenta ni una sola iniciativa. Le reclamas y te dice que te puede justificar unas faltas, pues se fue de viaje oficial a Buenos Aires, y aprovecha para recomendarte un restaurante donde sirven una picaña buenísima.

El cinismo de tu trabajador hace que pierdas los estribos, le dices que lo vas a despedir por incompetente, entonces te dice que está de acuerdo, que ya no quiere ese trabajo, que quiere otro, uno donde le pagues más y además tenga poder sobre ti. Quiere un ascenso. Quiere ser gobernador del estado de Michoacán.

Es ahí donde empiezas a dudar de su cordura. Le dices que no puede ser gobernador con esos números. Entonces se enoja, saca un cuchillo y dice que te va a matar. ¿Cómo se llama tu empleado? Cristobal.


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