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Avioneta incendiada en Quintana Roo venía de Venezuela, cargada de droga

El jet Hawker 700 cargado de droga que buscó irrumpir en territorio mexicano este domingo se estrelló contra un muro invisible y cada vez más difícil de franquear para los cárteles de la droga.

Se trata del Sistema Integral de Vigilancia Aérea (SIVA) un complejo entramado tecnológico de última generación que consta de radares, aeronaves de plataforma aérea e interceptoras y el lleva más de media década bajo operación; con éste, se busca blindar la frontera sur del país ante el uso de aeronaves clandestinas por parte de los cárteles de la droga.

El jet fue seguido de cerca desde que despegó a las 05:00 horas tiempo del centro de una pista al sur de Maracaibo, Venezuela, para después sobrevolar el Caribe con destino a México; en su ruta, de más de 4 horas, la aeronave nunca salió de vista de los radares del SIVA, dado que tenía el perfil de ser un vuelo clandestino.

Desde un principio, el Alto Mando de la Fuerza Aérea Mexicana tuvo información de que se trataba de un vuelo irregular: el hawker matrícula XB-RCM no tenía plan de vuelo ni contaba con un transponder, el cual habría sido apagado por sus tripulantes con la esperanza de eludir los controles aéreos mexicanos, los más potentes al sur del Río Bravo, perfeccionados con ayuda de Estados Unidos.

Hacia las 09:00 horas, el SIVA permitió alertar a la Fuerza Aérea que la aeronave no estaba cambiando de curso y había penetrado espacio aéreo mexicano por la península de Yucatán. De manera inmediata, de acuerdo a las fuentes consultadas, fueron desplegados dos aviones Embraer 145 con plataformas aéreas desde la base aérea de Ixtepec, en Oaxaca.

Estos dos aviones cuentan con radares adicionales, con los que se trazó la ruta exacta de la aeronave. Una vez que fue definida su ubicación exacta, despegó un interceptor Texan T6C de la base aérea en Cozumel, Quintana Roo, el cual logró ubicar al Hawker ya sobre territorio de Quintana Roo; ahí, recibió por radio la orden de seguir a la aeronave de vuelta a la base aérea número 4, en Cozumel; no hubo respuesta.

Tras varios intentos por comunicarse con la tripulación del Hawker por vía de radio, se recurrió a utilizar señales visuales desde la cabina del Texan. También fueron ignoradas por la tripulación de la aeronave clandestina, que descendió sobre una carretera en donde ya le esperaba una camioneta.

El punto de aterrizaje le fue informado a la Fuerza de Reacción Aerotransportada, que ya había sido desplegada desde Cozumel en un helicóptero Bell 412, con elementos de fuerzas especiales a bordo.

Según la información recabada, confrontados con el operativo aéreo, los presuntos criminales descendieron de la camioneta en la que buscaban escapar y se internaron en la selva, poco antes de que el helicóptero y las tropas aterrizaran sobre la misma carretera.